miércoles, 19 de marzo de 2014

Cooperación.

A partir de las primeras tareas en grupo que realiza la clase, deben incorporarse paulatinamente formas de trabajo grupal cada vez más complejas que lleven poco a poco a la formación de verdaderos equipos de trabajo.
En las tareas grupales hay una parcial transferencia del papel dirigente que cumple el maestro, hacia los alumnos; para ello, deberá ponerse en juego el sentido de responsabilidad, a través de una alternancia de papeles como ejecutante, ayudante y cuidador, tratando que los liderazgos sean distributivos de acuerdo con la capacidad todos los alumnos, quienes deben preservar la seguridad de sus compañeros.
El libre juego de las posibilidades individuales, debe encontrar en este tipo de tareas su mejor manifestación, y el resultado pasa a ser entonces, la demostración de una tarea compartida en la que cada uno aporta lo mejor de sí. Esto sólo se resuelve por medio de una autonomía cada vez mayor, en donde las zonas de libertad se van ampliando paulatinamente.
Uno de los problemas que debe manejar cuidadosamente el maestro es el de la conformación y permanencia de grupos fijos; es recomendable que los grupos no permanezcan invariables durante periodos largos.
Otro aspecto importante en la dirección de las tareas grupales, es el del liderazgo; la variación de tareas y actividades debe permitir que exista una rotación en la conducción o responsabilidad de conducción de cada grupo. Hay alumnos que tienen mejores condiciones para la conducción, pero no siempre aquellos que aparecen inicialmente más decididos o influyentes son los más responsables; todos deben tener opciones de conducir al grupo. Pero éste es también un proceso que el maestro debe manejar cuidadosamente a fin de no provocar frustraciones al asignar una responsabilidad determinada a alumnos que todavía no pueden cumplirla; debe evitar dar relevancia siempre a los mismos alumnos o grupos que se destaquen, puesto que la capacidad individual y grupal no se mide sólo por el resultado final, sino por el aprovechamiento dentro del proceso de trabajo desarrollado de acuerdo a sus posibilidades.
En el trabajo grupal, se brindan oportunidades de interacción y relación entre los varones y las mujeres, por lo cual, en la conformación de grupos debe tenerse muy en cuenta este factor.
Finalmente, los alumnos con limitaciones —permanentes o temporales— para realizar actividad física, deben tener la oportunidad de participar en las tareas grupales.
En cada una de las etapas del desarrollo en la adolescencia y en la juventud, el grupo escolar y el tipo de relaciones que en él se dan, conforman un punto de referencia fundamental en el desenvolvimiento de la socialización.
Las características de los compañeros y de los pequeños grupos, las relaciones de amistad, así como los conflictos que ocurren, son vivencias muy importantes que dejan huellas profundas en tos jóvenes. Toda su sensibilidad, sus intereses y afectos, y también sus contradicciones, entran en este juego.
El maestro debe encauzar y crear un clima tal, que todas estas vivencias adquieran un sentido formativo. Ese ambiente creado mostrará la altura a la cual pueden elevarse la sensibilidad en formación, el aprender a ponerse en el lugar del compañero, el unirse para resolver conjuntamente un problema, el discutir y manifestarse cada uno en sus auténticas posibilidades. Todas las tareas que se realicen, todas las habilidades que se desarrollen, todas las técnicas que se aprendan, para tener realmente un sentido educativo, deben llevar la finalidad de alcanzar estos logros.

Concientización.

En relación con el "control de los movimientos", es sabido que en las primeras
experiencias de los aprendizajes existen sensaciones muy difusas y poco diferenciadas
respecto a la información recibida a nivel consciente. Poco a poco,
al adquirir dominio y segundad en la ejecución, se va ampliando la posibilidad
de analizar y hasta "anticipar" las contingencias que se pueden presentar en
el desarrollo de los movimientos conocidos.
En particular, los adolescentes y también los jóvenes tienen una gran necesidad
de sentirse seguros del dominio de los movimientos, elemento importante
de autoafirmación. Los defensores de la lucha hacia el deporte de alto nivel, sitúan
el principio de conciencia en relación con el hecho de que, al alcanzar un
alto nivel y automatismo de las destrezas de movimiento, el "alumno robot" ya
puede dedicarse a la elaboración de la táctica competitiva y a desarrollar el deseo
o la "voluntad de ganar". Debemos volver nuevamente al problema de los fines;
porqué se realizan determinados movimientos y despertar
por sí mismos su mejoramiento funcional por medio del trabajo sistemático,
y de experimentar sus capacidades y sus límites. Es necesario que sepan que
esas capacidades y límites pueden ser mejorados por todos y cada uno, y que la
capacidad física no es lo más importante, que ser talentoso o hábil no es más
que un producto de la herencia, de! medio o de factores contingentes.
De este modo, la incorporación de actividades sistemáticas como el acondicionamiento
físico, los ejercicios construidos, la repetición de los gestos deportivos
de la ejecución de este tipo de tareas, evitando el aburrimiento y la falta de interés.
Meinel dice: "En esta edad (se refiere a la pubertad) ya no se da generalmente
la prontitud de asimilación, pero en lugar, de ello existe una actitud más
consciente frente a los propios movimientos. Chicos y chicas quieren saber 'cómo
hay que hacerlo' y qué es lo que hacen mal."
El movimiento provee información permanente y rica en relación con la reelaboración
del esquema corporal y la nueva configuración interior que realiza el
adolescente del significado que tienen los movimientos; Los rápidos cambios
corporales y la variación de la actitud de relación social, provocan conductas contradictorias
que se traducen a veces en bloqueos o negaciones, por ejemplo, timidez
de las niñas por mostrar su cuerpo en ciertos movimientos, o al contrario,
un deseo permanente de exhibirse ante el otro sexo. Ciertos movimiento; o la
expresividad implícita en algunos, comienza a inquietar a niños y niñas, quienes
se niegan a veces a realizarlos, ya que los consideran inapropiados para su sexo.
Concretamente, el alumno tiene que ser informado acerca del objetivo de su
práctica. La indicación de dicho objetivo deberá formularse de tal modo que en
un momento dado el alumno pueda verificar sus logros o el nivel alcanzado. A
su vez, esta información inicial hace partícipes a los alumnos del desarrollo sistemático
del programa de trabajo.

Multilateralidad.

Principio de Multilateralidad
El principio de multilateralidad se refiere a los beneficios de una práctica variada
y amena, acentuando las tareas generales y utilizando distintos medios: actividades
deportivas, gimnásticas y atléticas, que tiendan a la formación general y no
a la adquisición de secuencias técnicas especiales. Consideramos un error pedagógico
que un grupo de alumnos se dedique exclusivamente a la práctica de un deporte
en especial, pues se limitan las oportunidades de conocer toda otra gama
de actividades que amplíen las posibilidades de obtener otro tipo de logros educativos.
Además, es muy difícil desarrollar adecuadamente la práctica de una
especialidad sin que haya un periodo de preparación general, en donde se vuelque
una serie amplia de estructuras motrices. De cualquier manera, siendo
el movimiento un medio y no un fin en sí mismo, aun realizando una sola actividad
(con las limitaciones que esto supone), el maestro puede lograr fines educativos
válidos y profundos.

Paulatinidad.

Principio de Paulatinidad
¿Cuáles son las condiciones por medio de las cuales es posible desarrollar las tareas de movimiento, de modo que se logren niveles cada vez mejores de rendimiento funcional
en  nuestros alumnos?
primer lugar, el ordenamiento de las tareas en secuencia creciente de dificultad,
tanto en cada ciase como
logro. Pero la aplicación de estos principios de la didáctica tradicional {de lo simple
 a lo complejo, de lo cercano a lo lejano, de lo conocido a lo desconocido}, no
 ha sido nunca suficiente para aplicar científicamente el principio de
en todo un periodo, contribuye a veces a este paulatinidad,
debido a que estas leyes se basaban exclusivamente en las relaciones formales de
 los contenidos, dejando a un lado los elementos esenciales.
 El ser humano no funciona como una máquina: está condicionado por diversos
 factores de índole orgánica, afectiva, etc., que no permiten aplicar la paulatinidad
 en forma lineal. Por el contrario, se han estudiado los niveles de rendimiento
 en distintos lapsos y en todas las actividades deportivas especializadas, y
 se llegó a la conclusión de que se presenta el llamado
 del rendimiento:
 se producen en forma de olas u ondas a través de periodos semanales,
 mensuales y anuales; después de alcanzar un pico máximo la capacidad orgánica
 de rendimiento desciende y de nuevo puede volver a lograr
carácter ondulatorio o cíclicolas reacciones fisiológicas a los estímulos del entrenamiento pico más alto que
el anterior. Estas
"ondas de rendimiento" se desarrollan condicionadas por diversos
factores
• Factores afectivos: La disposición interior ocupa un lugar fundamental para
poder rendir físicamente; de ahí que cualquier situación conflictiva o limitativa
en lo afectivo {problemas con el grupo de trabajo, con el maestro,
de rendimiento en el movimiento.
por el grupo de pares es el ámbito en el cual el adolescente se desenvuelve,
y puede ser más o menos estimulante o frustrante en distintos
momentos y por diversas causas.
• La época del año tiene relación con la aplicación del principio de paulatinidad.
Desde el punto de vista escolar, el ciclo del año está ordenado y
condicionado por el inicio y fin de clases, por los periodos de vacaciones
y de exámenes, etc. Entonces, en algunas partes del ciclo escolar es posible
lograr una tarea sistemática cuando el alumno no tiene otro tipo de
obligaciones que sean el eje de sus preocupaciones. Por otra parte, aun
no tratándose de una tarea escolar, el estudio y la escuela es parte importante
y condiciona cíclicamente la vida de los adolescentes y jóvenes,
por lo que en cualquier tarea de educación motriz se deberán considerar
los ciclos escolares. En este sentido, las labores realizadas por los jóvenes
durante las vacaciones escolares deben tenerse muy en cuenta a fin de
que, a través de una adecuada utilización del tiempo libre, las actividades
deportivas pasen a ser un patrimonio permanente en favor de la salud de
los jóvenes. Al comienzo del año, la capacidad de rendimiento es inferior
que después de un lapso de trabajo sistemático.
Hay factores personales del rendimiento físico, tales como las diferentes
cualidades innatas de cada alumno, y también sus experiencias anteriores
de movimiento. El maestro tendrá que tomar en cuenta estas diferencias
individuales, de modo que no se apliquen cargas inadecuadas, introduciendo
poco a poco a cada uno de los alumnos a un mayor volumen de trabajo,
el cual permita mejores adaptaciones.
su contenido técnico o por el requerimiento de cualidades más refinadas
(velocidad, fuerza rápida, resistencia anaeróbica), no debieran incluirse al
comienzo del año, antes bien, deben implantarse en este periodo actividades
altamente atractivas, como juegos y predeportivos, y otras que incrementen
las cualidades de base: resistencia aeróbica, fuerza-resistencia.

Alegría,

Principio de la Alegría
La alegría es el estado de regocijo interior que nos hace sentir vivos y equilibrados; es una excitación que produce placer y felicidad y es un sentimiento grato que nos obliga a ver el lado risueño y gracioso de las cosas. Es una emoción expansiva que se necesita expresar y compartir con los demás.
La alegría se contagia y le devuelve a la gente el entusiasmo y las ganas de vivir, pero todavía hay tan pocos referentes que logran desplazar a los que nada esperan y que solo se quejan, que sigue venciendo la mala onda de la gente que vive aferrada al instinto de muerte.
Son demasiadas las cosas que hacen que la mayoría esté de mal humor, pero desde que el mundo existe han habido calamidades, principalmente por la conducta de los seres humanos; sin embargo también el hombre tiene la capacidad para estar alegres aún cuando sus circunstancias no sean las mejores; porque la alegría es una actitud, una predisposición a aceptar la realidad como es y entregarse a ella sin ponerse a la defensiva y necesariamente intentar cambiarla.
Profesionales dedicados al estudio de la salud emocional se reunieron en Helsinki (Finlandia) y en Buenos Aires, para debatir este tema en función a sus investigaciones, y llegaron a la conclusión de que cuanta más alegría se gasta más rápidamente aumenta el caudal de buenas ondas que repercute en los demás.
Este fenómeno se produce aún en contextos muy diferentes con condiciones culturales y económicas muy disímiles.
Estos resultados fueron sorprendentes porque cada equipo de trabajo investigó por su cuenta sin conocer el trabajo que hacía el otro.
Es importante distinguir entre la falsa alegría, que es la grotesca y del mal gusto, y la genuina, que es la espontánea, que es la que surge desde adentro con el solo propósito del buen vivir.
La alegría es como un puente fácil de atravesar, porque hasta el que se encuentra más deprimido puede cruzarlo y contagiarse y decidir en un solo instante cambiar su estado de ánimo y elegir ser una persona alegre para siempre.
La alegría libera para hacer cualquier cosa, nos permite volar con la imaginación e inventar cosas nuevas, atrae a la gente, abre puertas, disuelve rencores y resentimientos, permite olvidar las penas y minimizar las adversidades.

Adecuación al desarrollo evolutivo.

Durante esta etapa, el niño tiene una serie de características físicas y psicológicas que le limitan a
la hora de enfrentarse a las distintas situaciones del tráfico rodado. En este apartado vamos a
centrarnos en las que creemos más importantes. La percepción del tráfico:
La percepción visual de los niños de esta etapa se caracteriza por tener un campo muy limitado.
Así, el campo visual es sólo de 110 grados a los 6 años, ampliándose progresivamente hasta llegar
a los 180 grados, que es el de los adultos. La limitación del campo visual dificulta la detección del
movimiento en la periferia del campo -obligando a los niños pequeños a girar la cabeza para detectar
movimientos laterales-, lo que implicar un aumento en el tiempo de reacción para identificar los
objetos que se localizan en dicha zona.

CUARTA UNIDAD. Proceso de adaptación a la actividad física.

PRINCIPIOS PSICOPEDAGÓGICOS
La primera fuente es el área de los problemas didácticos implícitos en la
tarea docente; a partir de ellos podremos orientarnos sobre los aspectos importantes
por tener en cuenta en las sesiones o clases y durante todo un periodo
de trabajo.
La otra fuente que hemos considerado es la de la ciencia del entrenamiento,
la cual nos aporta elementos fundamentales para dar coherencia y racionalidad al acondicionamiento fisico. En general, las experiencias realizadas en este
 en el más alto nivel. Falta mucho camino por recorrer para adecuar estas conclusiones
en su aplicación con adolescentes y jóvenes con niveles normales de
rendimiento físico y no superdotados, llevándolos al terreno de la práctica masiva.
La puesta en práctica de los principios del entrenamiento en las clases de
educación del movimiento, además de requerir un proceso de adaptación, difiere
drásticamente en los fines que se propone: mientras el entrenamiento de alto
nivel busca lograr campeones, la tarea del docente apunta a la formación de seres
humanos sanos y plenos en el desarrollo de su personalidad.